Benditos domingos


Total, que yo iba bien viviendo a mi aire este día hasta que llegó él y me lo desmontó todo: ¿cómo? ¿el día del Señor? Pues sí, el día de descanso, el séptimo de la creación, un día que Él fijó para que no nos dedicáramos a nada más que a su alabanza1. Y es que, a diferencia de mí, para él desde pequeño el domingo ha sido un día de fiesta que han empezado rezando laudes en familia (nada de ir en pijama) y ha seguido con un paseo o yendo al parque, algo que yo echo en falta.
Así que, siguiendo su consejo, estoy procurando cumplir eso del descanso dominical, aunque admito que me está costando porque veo que el trabajo, y más en la recta final del curso, me desborda. Sin embargo, la experiencia es súper positiva y es que necesitamos en algún momento desconectar de todo lo que va acaparando nuestro tiempo e interés y volverse hacia lo importante2. Quizá ahora no soy consciente ni le doy la importancia que requiere, pero, de cara a formar mi familia, quiero que el domingo sea más importante que la lavadora y los tuppers. ¿Y vosotros?
Nota 1 - "El domingo y las demás fiestas de precepto los fieles tienen obligación de participar en la Misa; y se abstendrán además de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor, o disfrutar del debido descanso de la mente y del cuerpo." Código de Derecho Canónico, 1247.
Nota 2 - "El domingo está tradicionalmente consagrado por la piedad cristiana a obras buenas y a servicios humildes para con los enfermos, débiles y ancianos. Los cristianos deben santificar también el domingo dedicando a su familia el tiempo y los cuidados difíciles de prestar los otros días de la semana. El domingo es un tiempo de reflexión, de silencio, de cultura y de meditación, que favorecen el crecimiento de la vida interior y cristiana." Catecismo de la Iglesia Católica, 2186.
