La La Land


La vida está llena de decisiones y muy pocas de ellas son decisiones trascendentales, pero a la vez todas lo son. En la película se nos muestra cómo las pequeñas decisiones concretas del día a día en el que los protagonistas ponen sus intereses personales y profesionales por encima de la relación que mantienen y del otro, acaba con la propia relación y los separa irrevocablemente. Y eso con mucho romanticismo, bailes, y grandes declaraciones de un amor que se demuestra, en la práctica, vacío. Y el flashback final nos cuenta cómo cambiando esas pequeñas decisiones y poniendo al otro primero, como hace un verdadero amor, su historia transcurre de forma completamente diferente y mejor.
Y esto los cristianos debemos tenerlo siempre presente en nuestra relación con Dios y con el otro, pues como dice San Pablo1 todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo. Por eso, para mantener la fe conviene prestar atención a esas pequeñas decisiones que parecen irrelevantes, y elegir primero siempre a Dios en ellas. Pues en caso contrario un día, sin saber cómo, todo acabará en nada. Y lo mismo vale para la relación matrimonial, por ejemplo, que muchas veces es difícil por cosas tan "insignificantes" como las tareas del hogar, las manías de cada uno, y los tiempos "para uno mismo" que ignoran a la familia.
En definitiva, película muy recomendada, y reflexión muy necesaria. ¿Y tú? ¿Cómo lo ves?
Nota 1 - "Y más aún: juzgo que todo es pérdida ante la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por quien perdí todas las cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo". Filipenses 3, 8.
