La luna de miel

Estos días me invadía un gran sentimiento de añoranza, y es que unos amigos han estado estas semanas en su luna de miel ¡nos alegramos tanto por ellos! y no podía evitar que me entrara morriña de la mía. ¡Ojalá nos pudiéramos teletransportar a esos días!

Y dándole vueltas, caí en la cuenta de que ¡no os había hablado de nuestra Luna de miel! Así que en la entrada de hoy voy a hacer una lista de consejos para ese viaje maravilloso y os contaré algún detalle del que fue nuestro primer viaje juntos…

  1. Ser realistas. Esta idea cobra hoy en día mayor sentido. Hay que tener los pies en el suelo y aceptar las circunstancias. En este caso, la situación de pandemia. Muchos amigos han tenido que rehacer los planes porque su luna de miel era en un sitio exótico, a la otra punta del mundo, y han tenido que quedarse en España, que tiene muchísimos sitios preciosos, por cierto. En nuestro caso, la realidad es que mi marido y las alturas no se llevan bien así que no aguantaba un viaje largo en avión y fuimos a Italia. ¿Hubiera preferido cruzar el charco? ¡Por supuesto! ¿Mi luna de miel soñada era más exótica? ¡También! pero no cambiaría esos días en Italia por nada del mundo. Más allá del dónde y cómo, al final lo que importa es el con quién.
  2. Mejor no agobiarse. Yo soy una persona que se lo toma todo con muuucha calma, y bastante estrés hay en la boda como para seguir después con el agobio, así que decidimos ‘retrasar’ la salida de la Luna de Miel. Hay gente que al día siguiente de la boda está ya de camino al aeropuerto sin tiempo de sosegar todo lo vivido. Nosotros no queríamos ese agobio, así que nos casamos un sábado y nos fuimos de viaje el martes siguiente (además los vuelos así son más económicos por lo general ;)). Recuerdo que ese lunes aún fuimos a comprar una maleta, ropa y ‘porsiacasos’, fuimos a misa, vimos a nuestra familia… Tampoco estiramos mucho el viaje y dejamos unos días a la vuelta antes de reincorporarnos al trabajo para acomodarnos bien en el piso y hacer compras necesarias (si nos seguís, veréis que tuvimos el piso poco antes de la boda y estaba todo por hacer).
  3. Sorprender… En el matrimonio debe haber siempre tiempo para las sorpresas ¿y qué mejor momento para empezar que en el viaje? urde un plan secreto con alguna actividad que a tu cónyuge le haga ilusión y sorpréndelo con un plan ‘que no estaba en sus planes’. En nuestro caso fue una visita a la Necrópolis Vaticana. Quizá no era lo más romántico del mundo, pero a él le encantó y conseguir entradas no era tan sencillo… 
  4. …¡Y dejarse sorprender! Como cristianos, también debemos abrirnos a la Divina Providencia y saber apreciar los regalos que nos hace. No tratemos de tenerlo todo súper planificado ni agobiarse si las cosas no entran dentro de nuestro esquema ¡quizá salen hasta mejor! En nuestro caso, no sé ni qué pasó porque no sabemos mucho italiano, la cuestión es que en el hotel en el que nos alojábamos gran parte del viaje, tuvieron que cambiar la habitación que habíamos reservado por una suite de dos plantas im-pre-sio-nan-te. Sin recargos ni nada. Fue un regalazo del Cielo.
  5. Oración. Para nosotros la vida de oración había sido muy importante en el noviazgo, y no iba a serlo menos en el matrimonio, así que teníamos que empezar con buen pie, buscando momentos de oración. Como estábamos en Roma, no tuvimos ningún problema en encontrar iglesias y capillas de adoración para rezar. Ir San Pedro se convirtió en algo ‘normal’ para nosotros esos días.
  6. Hablar de temazos. Seguro que para llegar ahí habéis hablado largo y tendido de temas muy importantes, sin embargo ¡ahora es una realidad que sois matrimonio! ¡todo es nuevo! ¡todo adquiere otro cariz! Aprovechad para retomar temas importantes: cómo vivisteis el día de la boda, vuestra nueva cotidianidad, la sexualidad, la vida en común, la educación de los hijos, la relación con la familia de origen, las amistades, dónde vivir la Fe, decisiones en el trabajo… Yo recuerdo que en la Luna de miel leí mucho el blog de Lucía makelovehappen para ir sacando temas. Fue ahí donde vi por primera vez el libro Un momento inolvidable de Jokin de Irala ¡imprescindible para llevar en la maleta del viaje de novios!
  7. Degustar la boda. Casarse en enero tienes sus riesgos… climatológicos. Y no iba a ser menos durante el viaje. Llovió en abundancia gran parte del tiempo y nos daba pereza calarnos hasta los huesos. Así que aprovechamos la pantalla de la habitación para ver carruseles de fotos y vídeos del día de la boda y rememorar ese día. Les pedimos a los invitados que nos las enviaran y en tres días recabamos más de 700 fotos de ese día que no nos cansábamos de ver. 
  8. ‘Tirar la casa por la ventana’. Como habréis podido comprobar, nuestro viaje no fue excesivamente caro. No fuimos en plan mochilero ni tampoco de lujo (la suite fue providencial). Fuimos cómodos. Eso nos permitió ‘jugar’ con el presupuesto. Es habitual que una vez ha pasado la boda ya hayas pagado todos los gastos (fotógrafo, vestidos, la sala del banquete…) eso te permite ser realista con las cuentas y ver hasta dónde puedes llegar. En nuestro caso y en el de muchísimos matrimonios que conocemos, Dios siempre provee y, aunque hay momentos de ¡¿Cómo vamos a pagar esto?! Al final las cuentas acaban saliendo… incluso con creces. Así que analizando la situación, no se trata de derrochar pero… ¿por qué no hacéis eso que os hacía ilusión pero dijisteis que no a priori por el dinero? ¿por qué no vais a cenar a ese restaurante tan top? ¡Haced algo fuera de lo común, ese viaje especial solo se hace una vez en la vida! También puede ser algo ‘extraordinario’ y muy barato, como tomar helado en pleno enero y a punto de nevar. Seguramente en otras condiciones no lo hubiera hecho, pero… ¿sabéis qué cosa recordamos con mucho cariño del viaje? Los helados de Grom que nos tomábamos frente al Duomo de Florencia a punto de nevar. ¡Y además gluten free!
  9. Souvenir. ¡Qué típicos los imanes y llaveros que se regalan en los viajes! Yo no soy muy fan de esos souvenirs, pero sí que nos hacía ilusión comprar algo de decoración para nuestro hogar que nos recordara el viaje. ¡Me encantaría decir algún día: mirad, esto es de la luna de miel de los abuelitos, allá por el año 2019… antes de la pandemia!
  10. Relax. Aprovechad para desconectar, alejad los móviles y centraos en el otro. No os preocupéis por los agobios del trabajo y disfrutad del permiso ¡bendito permiso!. Tampoco llenéis el viaje de actividades que hay que hacer sí o sí porque estáis en tal lugar emblemático. Lo bueno de nuestro caso es que Italia es un destino tan cercano y tan asequible, que podemos volver con relativa facilidad.

10+1. Bonus track cursi, grabar un vídeo. No sabía si poner esto porque me da cierta vergüenza, pero el otro día encontré el susodicho vídeo y me hizo tan feliz, que quería compartirlo. Estando en la luna de miel grabamos un vídeo «A nuestro yo de vuelta a la rutina» luciendo alianzas, dándole ánimos para lo que le venía y recordándole lo bien que había estado en el viaje, para que lo afrontara con alegría y agradecimiento. ¡Nos encanta verlo después! ¡Nos transporta a la luna de miel!

¿Cómo fue vuestra Luna de miel? ¿Qué otro consejo aportaríais? ¡Nos encantará conocerlo!

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Un comentario

  1. Nos ha ENCANTADO este post!!!
    Nosotros nos vamos a casar el 12 de Diciembre. Muy conscientes de la situación, pero nuestra vocación al matrimonio no se puede dejar en suspenso. Felices e ilusionados. También estamos planeando nuestra luna de Miel a Roma, si Dios quiere! Nos han venido de perlas estos consejos, gracias!!
    Si no os importa…en qué hotel os hospedasteis en Roma? Buscamos algo especial…es el inicio de nuestra vida en común y nos parece muy importante estar relajados y tranquilos

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