¿Quién es ella?

Para empezar esta andadura en el blog me gustaría que conozcáis quién es ella, o al menos lo que yo veo de ella, pues ya os avanzo que es imposible conocerla del todo; y eso lo digo después de cientos de miles de mensajes escritos, según Facebook y WhatsApp, y más de 120 horas al teléfono, según la factura del móvil. ¡Pero siempre hay algo nuevo que descubrir! Además, si tuviera que definirla con una palabra sería imprevisible. ¡Nunca sé por dónde va a salir!

¿Quién es ella?

¿Quién es ella?

Pero empecemos por el principio… ¿Cómo la conocí? Yo ya soy mayor -según dice ella- y no me interesaba una relación “pegajosa” con una chica que te robe la mirada al pasar. Yo buscaba a una mujer que me robara el corazón, y no hablo en el plano sentimental que está sobrevalorado, sino de esos actos de amor desinteresado1 que te dicen que ella es especial. ¡Y eso hizo! Un buen día descubrí que había dejado aparcado todo en su vida por amor a un ser querido que se moría, entregándose a su cuidado y compañía de forma exclusiva lo que fueron sus últimos tres meses de vida. ¿Quién no se enamora de alguien capaz de eso? Pues con eso os he dicho lo mejor de ella, lo que la hace insustituible para mí. Lo cual no significa que no tenga y sea muchísimo más, que lo es2.

Es cierto, como dice ella, que somos polos opuestos: ella valora las lenguas, yo las veo como un medio para comunicarse; yo trabajo por proyectos y ella por pasiones; ella es músico y canta genial, yo… Bueno ella ya ha hecho la lista, no la repetiré. Pero precisamente por eso me atrae, porque complementa todo lo que yo no soy con su forma de ser, de la que destacaría que es sorprendentemente sociable. De hecho, diría que no hay sitio donde no pueda hacer amigos con facilidad. Pero no hablo de amigos de hola y adiós, sino amigos de contarse toda su vida y milagros. ¡Hasta he “necesitado” la aprobación de casi una decena de sus amigos!

Eso no significa que esté lo que se llama “ciego de amor” (aunque lo propio del amor es ver, la ceguera es propia de las pasiones). Sé que, como todos, también tiene sus momentos de tristeza, agobio, cambios de humor, pereza, y debilidad. Y sé también que nuestras diferencias serán un problema muchas veces, pues si por ejemplo a ella le encanta viajar, yo pienso que no hay nada mejor que la comodidad del hogar. Pero sé por experiencia que con Él, si uno quiere, todo se puede, y el amor triunfa al final. Y ella quiere. Y yo quiero. Y creo firmemente que tiene la gracia de llevar a la práctica el siguiente proverbio3:

Se levantan sus hijos y la llaman dichosa; su marido, y hace su elogio: «¡Muchas mujeres hicieron proezas, pero tú las superas a todas!» Engañosa es la gracia, vana la hermosura, la mujer que teme a Yahveh, ésa será alabada. Dadle del fruto de sus manos y que en las puertas la alaben sus obras.

Así que… ¿Cómo no aceptar con mucho agrado la persona que Él me ha regalado, con toda su hermosura? Esperemos que este caminar juntos llegue un día a culminarse en los dos proyectos más grandes que se pueden emprender en esta vida… ¡La familia y la santidad!


Nota 1 – La teología del cuerpo católica de San Juan Pablo II distingue entre dos tipos de amor: un amor descendente, posesivo, pasional, lleno de sentimientos y emociones llamado eros; y un amor altruista, que busca el bien de la persona amada, que todo lo soporta y perdona, un amor llamado agape propio de Dios.

Nota 2 – Cocina de maravilla, canta mejor aún, sabe mucho de música y toca el clarinete, es hermosa, tiene un corazón de oro (o amarillo, como dice ella), siempre está pronta para echar una mano a los demás, tiene gusto y modestia al vestir, hace las cosas siempre con mucho esmero, es muy inteligente y así lo demuestra en sus estudios, diseña genial, escribe mejor aún, se puede hablar de cualquier cosa con ella, procura cada día vivir según Él en la medida que puede, y mucho mucho más.

Nota 2 – Extracto del proverbio sobre la mujer ideal. Proverbios 31, 28-31.

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