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Nuestra última entrada fue hace muchísimo tiempo y lo primero que queremos es pedir disculpas por desaparecer sin más, y agradecer el cariño de todas aquellas personas que en redes sociales os habéis preocupado por nosotros preguntándonos cómo estábamos. Estamos bien. Sobrepasados a menudo por la paternidad -y por la vida- pero felices.

Durante este tiempo no solo hemos estado ausentes por estar presentes para nuestra hija, sino porque nos han pasado muchas cosas que nos han tenido muy (pre)ocupados y por eso no hemos tenido apenas tiempo de pasar por aquí… La búsqueda inesperada de un nuevo hogar, dos mudanzas, la hipoteca, aventurarse a emprender, fracasar y aprender, nuevas oportunidades laborales y la lucha por la conciliación, llevar a cabo nuevas misiones de evangelización en nuestra parroquia o un ingreso hospitalario imprevisto y muchos médicos han sido algunas de ellas. Sin embargo, en todas y cada una de esas situaciones hemos visto la mano de Dios y cómo nos ha ido guiando en cada paso, en cada decisión, en cada sufrimiento… 

Y en medio de esta vorágine, sin querer, poco a poco, hemos ido relegando el blog hasta el día de hoy, en que no sé si quedará alguien al otro lado de la pantalla o si los algoritmos nos habrán desterrado para siempre de vuestras redes. Pero creo que es de justicia ponernos al día y como agradecimiento a todos los que nos habéis leído durante este tiempo.

No tenemos claro si esto es un adiós o un hasta pronto, pero en este tiempo hemos reflexionado sobre el blog y hemos estado recordando cómo empezó todo hace casi 6 años ya. En esa época empezamos nuestro noviazgo y queríamos vivirlo de forma cristiana. Sin embargo, nos sentíamos unos ‘bichos raros’ por apostar por vivirlo en castidad y a la vez muy perdidos porque eso es algo que no nos habían enseñado y que habíamos ‘improvisado’ anteriormente. Por eso, y porque queríamos un proyecto común que nos ayudara en nuestra relación a distancia, quisimos empezar a hablar de estos temas, desde nuestra pobre experiencia, para dar a conocer una forma nueva de vivir un noviazgo. En esa época recuerdo que nos costó mucho encontrar otras parejas con este mismo sentir en redes sociales. Sin embargo, poco a poco han ido apareciendo más blogs y cuentas en redes con este temática. Jóvenes de multitud de países que con su presencia han puesto de moda el vivir un noviazgo cristiano. Jóvenes con mucho alcance y con contenidos e iniciativas que están haciendo mucho bien. Ante esto, y ocupados en cambiar pañales y recoger juguetes, nos planteamos ¿y dónde vamos nosotros ahora? ¿qué pintamos aquí? 

Y en esa encrucijada hemos vivido un poco este tiempo. Sin tener muy claro si seguir o no pero a la vez escribiendo en Notas posibles temas para artículos del blog. No queremos irnos del todo, nos encanta escribir aquí, en nuestro refugio, donde compartimos lo que llevamos dentro, lo que nos da la Vida, donde no tenemos que rendir cuentas a ningún jefe del posicionamiento ni del tráfico web. Sin embargo, nuestra misión está ahora en el ‘mundo real’ y la actualidad manda. Dejamos esta ventana abierta para que sepáis que estamos bien, con ganas de volver a escribir, quizá sobre temas nuevos a raíz de las vivencias de este tiempo, pero sin poder comprometernos a una regularidad. 

GRACIAS por haber estado aquí, por habernos acompañado en esta historia de tres(+1), por preocuparos por nosotros. Si Dios quiere, nos volveremos a leer pronto. 

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