Dónde vivimos la fe: Camino Neocatecumenal

Habla él

De los muchos movimientos de la Iglesia Católica que hemos conocido, a mí (él) personalmente el Camino Neocatecumenal es el que más le me ha ayudado a perseverar en la Fe. Y lo ha hecho fundamentalmente por dos motivos que os explico a continuación.

Santa María

Santa María

Formación práctica. A diferencia de muchos congresos católicos y pastorales formativas en las que he participado (¡y que están muy bien, mirad nuestras reseñas!) el camino es esencialmente práctico en su formación. Eso significa que, por ejemplo, no se explica la oración como un medio para hablar con Dios: se reza. O tampoco se habla sobre la limosna diciendo, entre muchas otras cosas, que es una obra agradable a Dios: se hace.

Duración temporal. En el camino no hay compromiso (puedes irte cuando quieras), pero si quieres puede durar toda la vida. Esto lo hace especial ya que sienta un eje que se extiende a otros movimientos, congresos, pastorales, y demás que son más acotados en el tiempo y el espacio. De esta forma sabes que siempre tienes un sitio al que “volver” y donde puedes vivir la Fe, tanto en los buenos como en los malos momentos.

Cabe destacar que es cierto que yo llegué ahí un poco por costumbre familiar, pues mis padres ya estaban en esta iniciación cristiana, y que por lo tanto al principio no me lo tomaba muy en serio. Pero cuando Dios se hace presente en la propia vida y uno decide tomarse algo más seriamente eso de ser cristiano, el camino resulta de gran ayuda.

Habla ella

Al igual que él, yo (ella) también vivo la fe en el Camino Neocatecumenal, si bien es cierto que mi historia es distinta porque mi familia no vive la fe ahí por lo que yo lo conocí ya rozando la mayoría de edad. Como contaba en la entrada de la semana pasada, el Señor, que tanto me ha cuidado siempre, hizo que viviéramos muy cerca de una parroquia muy viva, con muchas actividades y mucha gente joven. Una de esas ‘actividades’ de mi parroquia era el Camino Neocatecumenal, que conocía de oídas pero que tampoco me interesaba especialmente… Durante muchos años el Señor puso a bastantes personas que me invitaron a hacer las catequesis iniciales y yo me negaba, hasta que al final accedí a hacerlas, un poco a regañadientes, debo admitir. Sin embargo, gracias a esa invitación, toda mi familia asistió a esas catequesis y, aunque no todos están ahora en una comunidad, escucharon esa buena noticia, el Kerygma: ¡que Alguien ha muerto y resucitado por ellos, para salvarlos!

A partir de ese momento, desde que empecé a formar parte de mi comunidad, me he dado cuenta de que necesito una fe adulta y sobre todo, estoy redescubriendo la importancia de la Palabra de Dios. Veo que es una Palabra viva, muy actual, que me afecta y que puedo aplicar en mi día a día ¡y eso te hace cambiar de vida! Siempre claro, en nuestra libertad.

En definitiva, son muchísimos los movimientos que tiene la Iglesia, pero estoy muy agradecida de poder vivir la fe en el camino porque hasta ahora, a mí, me está haciendo mucho bien. Y si me permitís, un consejo, apartad prejuicios y elucubraciones y, si el Señor os pone ángeles que os inviten a conocer esta realidad, fiaros de ellos, no perdéis nada, más bien, ¡lo ganáis todo!

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