¡En la bendición!

Ella

Y así ha sido. Justo cuando ya iba a presentar la tesis, que iba a estar 'sin nada que hacer' prácticamente, el Señor, que en ningún momento lo ha dejado de lado, le ha regalado un trabajo de lo que él quería. Así que esta semana es para dar gracias a Dios, porque nunca nos deja de lado, porque nos cuida y nos ejercita en la divina paciencia (que uf, cómo nos cuesta a algunas...) para poder proclamar que todo lo ha hecho bien1. Ojalá que podamos hacer memoria de Dios y de estos acontecimientos concretos en nuestra vida para que cuando vengan las dificultades y la prueba (que vendrán) podamos seguir bendiciéndolo como hacemos hoy.
Él
Esta semana ella ha presentado su trabajo final de master a más de 400km de distancia, donde lamentablemente no pude estar presente, aunque sí estuvimos unidos en la oración. Después, ella pasó días con fuertes dolores de cabeza y unos días especialmente duros en su nuevo trabajo. Por otro lado, para mí la semana no ha sido menos estresante: participación en un concurso público de empleo con toda la burocracia que ello conlleva, presentación en mi nueva plaza temporal de trabajo, y defensa de tesis doctoral. Como veis, una semana donde hemos terminado etapas importantes de nuestra vida y se han abierto otras nuevas. Y en todo esto ha habido un protagonista principal: Dios.
Porque Dios ha estado presente en todas y cada una de estas situaciones. En las buenas permitiéndolo con su providencia, por ejemplo cuadrando las fechas al milímetro para que no coincidieran entre sí, permitiendo que participara en un concurso público que no tenía planeado, y muchas otras "casualidades" o como dice ella "diosalidades". Por otro lado, en las malas ha estado confortándonos, ayudándonos, y uniéndonos con la oración en la distancia. Además, todos mis trabajos han sido literalmente un regalo suyo y todo lo que deriva de ellos también (por ejemplo, la tesis). Por eso, aunque es cierto que muchas veces soy muy impaciente, hoy sólo cabe bendecir a Dios recordándome las palabras de Cristo que dicen: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura (Mateo 6, 25b.33)2.
Nota 1 - Marcos 7, 37b. Biblia de Jerusalén. Edición de 1998. Nota 2 - Mateo 6, 25.33. Biblia de Jerusalén. Edición de 1998.
