¡Feliz y Santa Navidad!

Riiiiing riiiing

Oye… que ya se acaba el Adviento y no he hecho nada… bueno, algo he hecho pero… no es suficiente. Creo que podríamos rezar más, o hacer más donativos, o ayunar o…

Eh, eh, para. ¿Qué tal si te dedicas esta semana a bendecir?

¿Solo eso? ¿Será suficiente? Yo pensaba con hacer ‘algo más’, esto me parece muy simple…

¡Hola a todos y a todas! ¿Queréis saber el final de la conversación que he reproducido aquí arriba? Ahora os la cuento… Yo que quería hacer algo grandioso para preparar bien el corazón para la Navidad me he quedado con las ganas, y es que no he sido capaz ni de cumplir lo que él me había propuesto para esta cuarta semana de Adviento. Bendecir, qué bonito y qué fácil suena, pero no. Todo el cariño, el sosiego y la paz que debería encontrar en mí Jesús hecho niño es por ahora un amasijo de murmuración, de desasosiego y de tristeza. ¿Y la bendición? Brilla por su ausencia. Y mira que parecía sencillo cuando me lo propuso, pero alguien está empeñado en quitarme la Paz que solo un niño envuelto en pañales me puede dar. Y sí, todos tenemos días malos, sufrimientos, rayadas… y por un mal momento, o una mala palabra podemos tirar y tirar del hilo hasta hacer una maraña que no hay por dónde cogerla (ni por dónde cogernos).

Feliz y Santa Navidad

Feliz y Santa Navidad

Total, que, como veis, no he tenido fácil eso de la bendición. Sin embargo, algo cambió cuando en la cuenta de Instagram del obispo José Ignacio Munilla vi un vídeo corto sobre los regalos que me hizo cambiar la perspectiva. (Si no sabéis qué vídeo es, ¡miradlo antes de avanzar!).

Pues bien, me ha hecho ver lo afortunadísima que soy y lo desagradecida que soy siempre. Asumo que todo lo que tengo en mi vida me corresponde, que soy su dueña, aunque yo no haya movido un dedo por tenerlo. Me creo con el poder de rebelarme si algo falla, de exigir más y más… ¿pero yo he hecho algo para tener la familia que tengo, o el novio que tengo, o el haber nacido en un país con tantas facilidades? Nada, no he hecho absolutamente nada, y sin embargo me sigo empeñando en creer que todo gira en torno a mí, en que yo, soy mi dios.

¿Os habéis sentido así alguna vez? A mi me llena de profunda tristeza porque necesito que todo a mi alrededor siga girando y como algo salga de su órbita… explosión intergaláctica. Suerte que Él no me olvida y que me quiere muchísimo, aun así, cuando no me soporto ni yo. Y suerte que en pocos días viene a mí en forma de un niño pequeño, indefenso, para salvarme y para enseñarme que debo maravillarme por todo lo que tengo, como los personajes del vídeo. Y bendecir, sobre todo, bendecir. Así que con esta alegría de saberme amada ‘a pesar de’ desde Una historia de tres os deseamos una Feliz y Santa Navidad, que le hagáis hueco al niño Dios y ¡ánimo! si alguno ha tenido días malos como yo, que no se engañe pensando que no llega a tiempo, que ya el año que viene… ¡Vive esta Navidad como si fuera la última!

 

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