La gracia de rezar juntos

[my_podcast podcast="332161806"]

La oración es el oficio de todos los cristianos, y nos permite no tanto pedirle cosas a Dios, sino pedirle poder aceptar su Voluntad. Aunque, por supuesto, en ocasiones se puede hacer pesado o, al menos, a mí se me hace, pero... ¿Qué más da?

Desde mi experiencia es una bendición hacer Laudes, ir a visitar al Santísimo, practicar la oración continua, etc. Es Dios quien viene a mi encuentro a ayudarme. Por eso, muchos padres del desierto le rezaban diciendo únicamente: Señor Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí, que soy pecador; hazme justicia contra mi adversario (Marcos 18, 3.13.38). Contra el maligno. ¡Rezar juntos!
¡Rezar juntos!

Y dentro de la oración que cada uno haga, una cosa que recomiendo por la buena experiencia que ha resultado ser, es rezar junto con tu pareja o cónyuge. Pues rezar juntos es realmente una maravilla. Y los que lo hacéis lo sabréis. En nuestro caso, rezamos por las noches antes de dormir, así:

  • Una oración introductoria breve. En ocasiones en lugar de esto hacemos vísperas o completas.
  • Leemos una lectura al azar de las Escrituras.
  • Cada uno comenta brevemente a qué le invita la lectura leída en su situación concreta, o en qué afecta a su vida y a su Fe.
  • Pedimos y damos gracias por todo a Dios, terminando las peticiones con un Padre Nuestro.
  • Nos damos la paz, por si hay algo que perdonar ese día; y terminamos con una oración final breve.
  • Y por último... ¡Ella le canta a la virgen, nuestra Madre!

Así pues, creo que rezar así (o de cualquier otra forma) es algo muy positivo, pues nos permite escuchar a Dios, poner sobre la mesa nuestra vida y nuestra forma de actuar, nos permite hablar y poner en común los temas relacionados con la Fe, nos da comunión y la posibilidad de pedir perdón o perdonar, etc. Es decir, poder orar juntos a Dios es... ¡Todo un lujo!

Y las parejas que nos leéis... ¿Rezáis juntos? ¿Cómo os ayuda? ¡Contadnos vuestra experiencia!