La playlist

Desde los 3 hasta los 18 años fui a música y mi padre me inculcó el amor a los clásicos de su época. Esto explica un poco que mis gustos musicales no sean contemporáneos a la época en que vivo, ya que me encanta escuchar música clásica y de los 70-80’s.

Y aunque este hecho ha provocado ‘sentirme fuera de lugar’ a veces cuando iba con mis amigos, hoy agradezco tener estos gustos musicales ‘trasnochados’ para muchos.

Y es que el otro día estaba trabajando en compañía de Alexa (que es nuestra mascota 2.0) y como ya no sabía qué música pedirle, le dije que reprodujese los ‘éxitos del momento’. Craso error.

No pude escuchar más de 30 segundos de las 3 oportunidades que le di porque me repugnó la ordinariez de sus letras, cargadas de sordidez. Lo que más me sorprende por su incongruencia es que, de forma paralela a la preocupación social por la mujer… las canciones que copan las discotecas y los éxitos del momento las sitúan como meros objetos de placer (y me voy a ahorrar copiar fragmentos porque seguramente conozcáis algunas de estas canciones y no voy a darles más coba). Total, que acabé descansando en Mozart.

Nosotros, en nuestro día a día cuidamos mucho lo que llamamos ‘higiene visual y auditiva’, y para ello seleccionamos muy bien lo que nos entra por la vista y por el oído, para preservar nuestra alma de contenidos que puedan ser perniciosos. Y esto, que a algunas personas les pueda parecer algo absurdo, a nosotros nos ayuda mucho y pensamos que es importantísimo, que hay que cuidarlo, ¡y más si hay niños pequeños de por medio!

Un apunte de él: Como profesor, veo claramente cómo la cultura influye mucho en nuestros jóvenes y, hoy en día, ellos no tienen elección. El top musical es relativamente homogéneo en sus temas (que banalizan las relaciones y menosprecian a la mujer) y tienen el mismo estilo musical. Y esa es la música que escuchan a todas horas la mayoría de nuestros jóvenes. Y así aprenden a vivir las relaciones, pues esos cantantes son sus «ídolos» y los modelos que siguen en su día a día (junto con muchos otros, claro, de fútbol, redes sociales, etc). Si queremos fomentar buenos valores en nuestros jóvenes hemos de empezar por revisar qué cultura (y, por tanto, música) les estamos enseñando a disfrutar desde pequeños.

Una playlist con sentido

 

Así que en la entrada de hoy os pido colaboración para elaborar una playlist de canciones que valgan la pena, canciones con sentido. Pueden ser de cantantes cristianos, católicos, o simplemente de algún grupo comercial que tenga algún tema que os conmueva especialmente (nosotros, por ejemplo, somos fans de La Oreja de Van Gogh desde pequeños y nos encantó descubrir este gusto en común cuando nos conocimos) 😉 

Por cierto, como os contamos al principio del blog, el primer regalo de reyes que le hice a él fue el Volumen I de ‘Quien canta reza dos veces’ un CD casero con canciones que nos gustan cantadas por mí como buenamente puedo. Este año ha caído el volumen II. A ver si con las canciones que recomendéis amplío repertorio para un futuro volumen III.

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4 comentarios

  1. ¡Sííí! ¡Qué interesante, me agrada esta idea!

  2. Me encanta esta iniciativa y estoy muy de acuerdo en que la letras de las canciones de ahora dejan bastante que desear. Yo hay algunas ni llego a comprender pero que tienen ritmo pegadizo y por eso atraen tanto. Gracias por la entrada. Por cierto, yo también soy súper fan de La Oreja de Van Gogh.

    • ¡Muchas gracias por tu comentario! Nos alegra que te guste la iniciativa 🙂 y sí, esas canciones tienen todos los componentes posibles para ‘engancharnos’ con lo simples musicalmente que parecen! a veces me veo tarareándolas hasta que caigo en la cuenta de lo que estoy diciendo! Ya no se hace música como la de antes…

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