Primer aniversario de casados

¡El tiempo vuela! Y es que hace unos días celebramos ya nuestro primer aniversario como marido y mujer. Ha sido un año estupendo, de conocernos aún más, de vivir muchas cosas por primera vez, nuestro primer viaje, nuestra primera Navidad… y en el que el Señor nos ha cuidado mucho.

Para celebrar y recordar este día, hemos visto de nuevo el vídeo de nuestra boda y hoy os compartimos tanto las lecturas de ese día como unas pinceladas de la homilía que nos regaló el sacerdote y amigo que nos casó.

Lo mejor de las lecturas es que, aunque parezcan que están escogidas a propósito para la boda, eran, tal cual, las que se celebraban en toda la Iglesia. Así que este detalle fue determinante para elegir la fecha. 

Isaías 62, 1-5

Por amor a Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, hasta que rompa la aurora de su justicia, y su salvación llamee como antorcha. Los pueblos verán tu justicia, y los reyes tu gloria; te pondrán un nombre nuevo, pronunciado por la boca del Señor. Serás corona fúlgida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. Ya no te llamarán «Abandonada», ni a tu tierra «Devastada»; a ti te llamarán «Mi predilecta», y a tu tierra «Desposada», porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se desposa con una doncella, así te desposan tus constructores. Como se regocija el marido con su esposa, se regocija tu Dios contigo.
Cita de la Sagrada Biblia (ed. 2014 online), versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

Salmo 95

Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre.

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. 

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. 

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey:
él gobierna a los pueblos rectamente»

Cita de la Sagrada Biblia (ed. 2014 online), versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

Primera epístola a las Corintios 12, 4-11

Y hay diversidad de carismas, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de actuaciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. Pero a cada cual se le otorga la manifestación del Espíritu para el bien común. Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu. Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, d on de curar. A este se le ha concedido hacer milagros; a aquel, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas. El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.

Cita de la Sagrada Biblia (ed. 2014 online), versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

Evangelio según San Juan 2, 1-11

A los tres días había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dice: «No tienen vino». Jesús le dice: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Todavía no ha llegado mi hora». Su madre dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dice: «Llenad las tinajas de agua». Y las llenaron hasta arriba. Entonces les dice: «Sacad ahora y llevadlo al mayordomo». Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llama al esposo y le dice: «Todo el mundo pone primero el vino bueno y, cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora». Este fue el primero de los signos que Jesús realizó en Caná de Galilea; así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él.
Cita de la Sagrada Biblia (ed. 2014 online), versión oficial de la Conferencia Episcopal Española.

Las bodas de Caná

Homilía

  • El Evangelio comienza: había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. María es imagen de la Iglesia, y hoy esta Palabra se cumple en vuestra vida y en esta celebración, porque deseáis profundamente que en vuestra boda esté la madre de Jesús: que la Iglesia se haga presente.
  • Y donde está María, donde está la Iglesia, Cristo se hace presente. Lo que la Iglesia nos regala no es un matrimonio de dos, sino que Cristo estará siempre presente, independientemente de que estemos atravesando una época mejor o peor, estemos bien o mal… esto ya se cumple, se hace presente en el Sacramento.
  • Por eso, todos los matrimonios cristianos hacen presente el amor de Cristo por su Iglesia. Lo hace carne; aunque haya debilidad, discusiones, peleas… La eficacia del Sacramento es que hace presente ese amor que es eterno, fiel, exclusivo y que Dios había escrito en vuestros corazones desde el principio.
  • El Señor os quiere regalar un vino nuevo, porque el vino humano se acaba. En el Evangelio se dirige a María con la palabra «Mujer». Esta palabra nos remite a Eva, la primera mujer que cayó en pecado (y a la que viene a salvar), y al capítulo 19 del Evangelio de Juan, cuando Jesús dirá en la cruz: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Este vino del que nos habla es su propia sangre, este es el vino que nos quiere regalar ¿cuál es? Dar la vida. Ahí es dónde el matrimonio encontrará el verdadero secreto, ese es el gran regalo. Cristo nos regala su vida para que podamos darla. En las pequeñas cosas del día a día y en los grandes acontecimientos de la vida. Este es el vino que María reclama a Jesús. No saben amar. Con este vino un matrimonio será Santo, pues reflejará el amor que Cristo tiene por la Iglesia. 
  • Por eso, cuando falte el vino, sabéis dónde tenéis que acudir: a María, a la Iglesia. Alimentaos y vuestra boda, vuestra vida, tendrá el fruto que tiene que dar. María dice: haced lo que Él os diga, acogedlo. Grabad esto en el corazón: sabéis cuál es el secreto. Mucha gente lo desconoce, vosotros lo conocéis, y por eso el Señor dice que va a hacer un signo y a través de vuestra vida manifestará su gloria y creerán en Él a través de vuestra vida. 
  • El Evangelio habla también de seis tinajas, símbolo de la Ley, que no había colmado su corazón. Sin embargo, el Señor no saca el vino de la nada, sino que convierte el agua en vino. Es decir, no viene a abolir, sino a dar plenitud. Toda vuestra historia, lo que habéis vivido, lo que no entendéis… el Señor se ha valido de todo ello para llegar a este momento. Esta historia culmina en esta celebración porque ya sois una sola carne. Damos gracias a Dios que se ha valido de todo para llegar a un bien, y esto lo hará también en el matrimonio.
  • Cuando solo haya agua, cuando salga la debilidad humana, Él puede transformarla. Pero para ello hay que darle el agua, no quedárnosla, no guardarnos nuestras miserias, nuestros pecados, donde no lleguemos… dárselas. Hoy, viendo vuestra historia, tenéis la certeza de que es así. Hoy quiere hacer una creación nueva. Vuestra vida va a hacer patente la suya. Vuestros proyectos, ideas, planes… el Señor os va a sorprender mucho más. Dadle vuestra agua de las tinajas y Él os promete que os regala el vino nuevo para que lo saboreéis.
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