Prepara la casa

Empezamos hoy el tiempo de Cuaresma, un tiempo de preparación para la Pascua del Señor, unos días de gracia para preparar el corazón, días de oración, ayuno y abstinencia.

¿Y cómo he empezado yo este tiempo litúrgico? Dándome cuenta de mi debilidad, de que soy limitada. Ya estaba yo con mis planes de ‘este año vivo la Cuaresma a tope’ mentalizada de que el Miércoles de ceniza iba a ayunar y precisamente ayer en clase empecé a encontrarme mal y aquí estoy, en la cama y con medicación, con lo cual debo alimentarme bien. Acontecimientos así hacen que me dé cuenta de lo orgullosa que puedo llegar a ser a veces, ya que me cuesta dejarme ayudar, aunque esté lejos de casa y sufra porque no sé qué me pasa y tenga que ir al médico sola, cosa que me pone muy triste porque no me gusta ir.

Sin embargo, también ha servido para darme cuenta de que probablemente mi plan de vivir a tope no consista solo en ayunar, tal como había planeado, que también es importante1, sino que debo parar un momento y pensar qué me pide Dios para empezar bien la Cuaresma. A mí. Hoy. Y veo que me está pidiendo, y la Iglesia pide2, una buena confesión antes de Pascua, ¿y qué mejor momento que ahora, para empezar con buen pie? Llevo demasiado tiempo posponiéndolo por el trabajo, las clases, los viajes… y al final veo que el orgullo, mi orgullo, asoma por todas partes.

Cuaresma

Cuaresma es tiempo de conversión

Si tuviera que hacer una comparación, para mí la Cuaresma es un cambio de aires en casa. Quizá de pequeña, cuando hacíamos la celebración del Miércoles de ceniza en el colegio, me parecía la Cuaresma como un tiempo tristísimo, en la parroquia no había flores y no nos dejaban dar palmas en la misa. Sin embargo, yo que en este tiempo me he acostumbrado a vivir en varios sitios distintos y me encanta ‘redecorar’ cada habitación de estudiante, veo que la Cuaresma es abrir las ventanas de par en par y dejar que se ventile la casa. Es abrir el corazón a la misericordia de Dios, sin reservas, porque Él hace nuevas todas las cosas. Es desprendernos de todo aquello que no nos deja ver lo importante (en mi caso, la pila de ropa que no me deja ver la mesa con los apuntes de clase). Seguro que tenemos muchas cosas que hace mucho tiempo que no usamos y sin embargo ahí estamos, aferrados a eso que yo llamo -por influencia de mi madre- ‘porsi’ (por si llueve, por si se me rompe el otro, por si me canso del que ya tengo, por si…). Y estoy convencida, de que fuera, hay muchísima gente que daría lo que fuera por ese ‘porsi’, y lo veo cada día decenas de veces con mis propios ojos. Es lo que tiene vivir en una gran ciudad.

También es un tiempo para hacer limpieza a fondo, quizá si ves la mesilla de lejos parece que esté limpia, pero acércate, quizá tiene una capilla de polvo que por mucho tiempo has dicho, bah, está así bien. Quizá también nosotros tenemos cosas que no nos acaban de gustar, que sabemos que deberíamos cambiar pero hemos dicho, bah, así estoy bien, en mi caso, la pereza y la impuntualidad, así que es un buen momento, este de la Cuaresma, para poco a poco ir pasando el trapo y limpiar aquello que no nos hace bien, aunque haya que rascar un poquito3. Y por último, también es tiempo de hacerse la cama bien, no de decir, total, como solo lo veo yo, si está por hacer es mi problema. Lo digo por experiencia, que son ya bastante años fuera de casa en los que cierro la puerta de mi cuarto y ahí solo entro yo. Pon cariño en las cosas que hagas, ten siempre tu casa limpia, bonita, y con la puerta abierta para acoger a todo aquel que lo necesite. No te cierres en ti mismo y cierres tu puerta a los demás por no tenerlo todo listo, por no tener la cama hecha, y hazlo con alegría.

Y bueno, puestos con el tema de la casa y de decorar, os adjunto algunos recursos que la web y la generosidad de muchos que lo comparten permite que podamos preparar este camino de una forma especial. Se trata de unos calendarios con propósitos para cada uno de los días de la Cuaresma, algunos tienen propósitos predefinidos, como el disponible en el blog Odres Nuevos o el de Evangeliz.arte, otros te acercan frases de santos como el de Católicos con acción y otros los puedes personalizar, como este de Blessings, que me encanta sobre todo para familias con niños, pero que vamos a usar en nuestro piso de estudiantes, del cual os hablaré algún día 😉

¡Feliz Cuaresma!


Nota 1 – Todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne, o de otro alimento que haya determinado la Conferencia Episcopal; ayuno y abstinencia se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Código de Derecho Canónico 1251.

Nota 2 – Todo fiel que haya llegado al uso de razón, está obligado a confesar fielmente sus pecados graves al menos una vez al año. Código de Derecho Canónico 989.

Nota 3 – La penitencia interior del cristiano puede tener expresiones muy variadas. La Escritura y los Padres insisten sobre todo en tres formas: el ayuno, la oración, la limosna (cf. Tb 12,8; Mt 6,1-18), que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. Catecismo 1434/a.

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