Tenemos una cita

Tener citas en el matrimonio es una de esas cosas que siempre me han llamado la atención cuando lo he leído en algún blog, instagram o libro sobre las relaciones de pareja. Me chocaba eso de tener citas cuando convives casi 24 horas con tu cónyuge y me extrañaba que prácticamente la mayoría de matrimonios lo tuviera como una prioridad o lo recomendara a futuras parejas. De novios sí, lo entiendo, porque cada uno vivía en una ciudad y tampoco convenía ‘apalancarse’ en una casa, pero ¿casados?

Ahora, cuando apenas llevamos cuatro meses de vida matrimonial, entiendo y les doy la razón (y las gracias) a todos los que me metieron en la cabeza la importancia de las citas. Porque sí, está genial eso de convivir 24 horas, pero los compromisos, las tareas del hogar, las compras y los recibos que pagar acaban desgastando y es necesario desconectar. Es necesario tener una cita.

Una ‘cita’ no tiene por qué ser cara ¡hay muchos planes gratis o low cost! Eso sí, hay que ‘invertir’ tiempo en buscarlos…

Y es que para nosotros, una cita no es ir a cenar solamente, sino que ‘la cita’ tiene que ocupar al menos toda una tarde (si no se puede todo el día). Y no hagáis cálculos complicados, porque para tener una cita no hace falta mucho dinero ni hacer planes desorbitados. Lo más importante aquí es el con quién, el qué, cómo, dónde y cuándo vienen después. Un picnic en el río o en la playa o un menú ahorro de comida rápida son igualmente válidos que cenar en un restaurante de alto copete. Además, en mi caso, desde que soy celíaca, ya casi no salgo a comer por ahí, así que cuando hay ‘cita’ y vamos a un restaurante ‘gluten free’ normalito soy la más feliz del mundo y lo valoro muchísimo.

Otro aspecto importante de las ‘citas’ es que no solo se disfruta el rato que pasas con la otra persona, sino que se disfruta del ‘camino’, de la preparación de la misma, de fijar el día, de ver planes, de hacer reservas, de leer reseñas en blogs u opiniones de restaurantes. Y además, aquí se hace un ejercicio de amor al otro, pensando en todo momento ¿qué podemos hacer para que disfrute y desconecte? ¿dónde le haría ilusión ir? Y al final, en estos pequeños detalles, en un plan sencillo pero cuidado, estamos amando al otro. Porque de eso se trata el matrimonio: de amar como Dios nos ha amado… ¡en todo y siempre!

Además, esto de las citas, para los que tenemos como lenguaje del amor el “tiempo de calidad”, es la mejor muestra de amor hacia el otro (que se quiten los regalos y las palabras bonitas, ¡lo que queremos es disfrutar de la compañía del otro sin agobios!).

El primer paso es fijar y defender un día // Imagen de Karolina Grabowska en Pixabay
El primer paso es fijar y defender un día // Imagen de Karolina Grabowska en Pixabay

Por otro lado, lo de las citas es todo un arte y hay que practicarlo. El noviazgo es un buen campo de entrenamiento. Recordamos con muchísimo cariño y nostalgia nuestras primeras citas en Madrid ¡la de planes low cost que hicimos y la de cosas increíbles gratis que vimos! Y es que, pensándolo bien, nos hubiéramos perdido muchísimas cosas si nos hubiéramos encerrado en nosotros mismos, si hubiéramos preferido estar todo el día en el piso de estudiantes o en el hotel donde él se quedaba (que además, es peligroso cuando se quiere vivir en castidad). Por eso, cada cosa tiene su tiempo, y, aunque ahora lo propio es estar en casa, salir de vez en cuando nos recuerda “esos tiempos mozos” y nos carga las pilas para la rutina.

Sabemos también, por los matrimonios que nos preceden, que esto de las citas puede sonar idílico, sobre todo cuando se empieza a tener hijos. Por eso, queremos instaurarlas como una pequeña tradición familiar, como un día ‘para papá y mamá’, para que, cuando sea más difícil quedar, lo sigamos viendo como una prioridad y peleemos por ella (con responsabilidad, obviamente).

Nuestra cita

En nuestro caso, aprovechamos y celebramos los 3 meses de casados y el aniversario de la pedida, que me hacía ilusión. Fuimos a la capital, a media horita en coche, y aproveché para hacer algunas gestiones que taché de mi lista de cosas pendientes. Lo que me sorprendió fue que, pese haber vivido los dos en esa ciudad durante algunos años por estudios o trabajo, desconocíamos prácticamente el barrio al que fuimos, así que sentimos que visitábamos una nueva ciudad.

Una vez allí, dimos un paseo, hicimos tiempo en una cafetería, y fuimos a una sala de Escape room, de las que somos muy fans. Además, esta sala fue de las más divertidas y distintas que habíamos hecho hasta el momento, así que salimos encantados (aunque la tensión del juego puede que haya algún roce durante la partida…).

Después, fuimos a un restaurante nuevo precioso con una decoración que te transportaba a la otra parte del mundo y, tras la cena gluten free, hicimos hueco al postre y rematamos el día sin remordimientos en una creperia donde tienen crepes sin gluten, porque un día es un día. Y, aunque la realidad es que al día siguiente el despertador sonaba a las 6 de la mañana, este día nos vino estupendamente ¡ya tenemos ganas de repetir!

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Gracias a un comentario en instgram nos hemos acordado ¡de una cosa importante!

En nuestra cita, también aprovechamos para hablar con calma durante la cena de cómo veíamos esos tres meses de casados

  • Teníamos que decir las 3 cosas que más nos gustaban del otro (algunas de ellas, a pesar de conocernos tanto tiempo, las hemos descubierto como matrimonio, fruto de la convivencia… ¡y es todo un regalo!)
  • Y también hacer ejercicio de autocrítica y decir las 3 cosas que pensábamos que podían molestar al otro y que hacíamos. Sorprendentemente, acertamos en casi todo, así que el ejercicio sirvió para ser más conscientes de que con pequeños gestos, podíamos mejorar la convivencia.

Esta conversación, que fue iniciativa de mi marido, me sorprendió mucho y la vi muy acertada y necesaria. Veo interesante tenerla al menos cada mes, como mínimo, aunque no haya cita de por medio 😉

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6 comentarios

  1. A pesar de los muchos años casados, he de reconocer que lo primero que me ha chocado es que tenía que leer vuestro blog para recordar cuándo nos obligábamos a tener un rato solo para nosotros.
    La rutina hace que nos olvidemos del otro y creemos que ya lo hemos hecho todo.
    Nos ayudáis muchísimo a pesar de nuestra edad y nuestros muchos años de matrimonio.
    Los jóvenes también nos podéis ayudar, no lo dudes. Gracias.

    • Muchas gracias por tus palabras Alicia 🙂 nos alegra muchísimo que pueda ayudaros en vuestro matrimonio! Rezamos por vosotros, un abrazo

  2. Me encanta, grandísimo consejo. Mi novia y yo nunca tenemos tiempo para hacer planes, y cuando lo tenemos nos da pereza…tenemos que practicarlo más! Vuestro blog nos viene de perlas, porque queremos llevar un noviazgo cristiano, y también libre de gluten!! Doble dificultad jajajajaj. Pero me quedo con la intriga de qué lugares visitasteis!

    • Muchas gracias! Por lo que vemos tenemos muchas cosas en común 🙂 y os repetimos que aprovechéis ese tiempo de noviazgo! Antes de casarnos, pensábamos que tendríamos mucho tiempo para ‘citas’, para ver series, para leer juntos… y la realidad es que hacemos eso días puntuales porque los compromisos y las tareas del hogar -principalmente- nos quitan el tiempo. Nuestro plan no tuvo mucho misterio, la verdad, pero os dejamos con la intriga para que seáis creativos y os sorprendáis con un plan único 😉 Un abrazo!

  3. Me encanta leeros, me encanta vuestro Blog!!

    • Y a nosotros nos encanta que te encante! 😉 Gracias por tus palabras, nos animan en esta misión!

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