Sin castidad no hay amor

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Hace un tiempo, ella me contó que en su universidad le habían dicho literalmente que "quien no tiene relaciones sexuales tiene graves problemas". Y aclaro que ella no estudia ni biología, ni medicina, ni psicología, ni nada relacionado con el área de la salud, y menos aún de la salud mental. Esto me ha motivado a escribir sobre la castidad, una virtud que muchos creen que pertenece al reino de la ficción, pero nada más lejos de la realidad. Pero antes de eso, es fundamental hacer hincapié en que siempre podemos cambiar y volver a empezar, aunque en ocasiones necesitemos ayuda. ¡Se pide y ya está! Y por supuesto, cada uno que viva como prefiera que para algo Dios nos ha hecho libres1, pero si algo de esto hace mella en ti no dudes que ¡la castidad es posible! El amor es casto
El amor es casto

Cuando alguien aspira en un noviazgo al amor, aspira a buscar siempre el bien de la persona amada que es el fin del amor, por lo que rechaza usarla como un medio para lograr otros fines propios como el placer, la seguridad afectiva, o un remedio a la soledad, aun cuando estos fines sean aceptados por ambos. Pero ¿cuál es la realidad? Que muchos noviazgos se rompen porque "ya no es lo que era", "ya no siento lo mismo", "ya me he aburrido en la cama", "me interesa más otro u otra", y otros tópicos similares que nos indican claramente que ahí nunca ha habido amor, solo egoísmo, es decir, "amor" propio. "Amor" a lo que el otro te hacía sentir, gozar, y disfrutar a ti. "Amor" a sentirse enamorado, especial, importante, a gusto. Pero el fin no era el otro: era eso que el otro provocaba en ti. En caso contrario, cuando desapareció eso, no se habría terminado todo sin más.

¿Qué pasa cuando hay sexo en el noviazgo? Pues efectivamente, que sin entregarte a ti mismo de forma definitiva e irrevocable, entregas un ratito tu cuerpo sólo para que el otro lo utilize (y tú el suyo) con el fin de obtener placer. ¿Y cuando hay sexo en el matrimonio es diferente? Sí, si en lugar del placer se busca la entrega mutua natural con su consecuente posibilidad de concebir2, ya que el fin dejas de ser tú y pasa a ser el otro. ¿Y si no se trata de sexo, sino de pasar un buen rato solo? Pues sin pararse a mencionar los demostrados efectos adversos y adictivos3, te usas a ti mismo empleando tu sexualidad, que sirve para demostrar el amor íntimo a otra persona, de forma egoísta. Y el egoísmo destruye el amor asignándole a la sexualidad en tu vida el valor de "cosa para obtener placer", en vez de darle un valor de amor y donación. ¿Y si solo me limito a mirar o imaginar cosas? Pues ya le has dado tu corazón a una persona a la que no le correspondía4 o a ti mismo, destruyendo de nuevo el amor hacia tu pareja en su propio origen. ¿Y si no tengo pareja? La tendrás. Ámala desde ya y recuerda que si eres cristiano tu esposo es siempre Cristo y tu cuerpo su templo5. ¿Pero cómo se vive un noviazgo en castidad? Absteniéndose de actos que busquen el placer o el deseo, limitando los besos, caricias y abrazos a los que expresan afecto, cariño y ternura6.

Muchísimas veces en la vida, uno desconoce o no le da casi importancia a las enseñanzas de la Iglesia católica, y para recapacitar necesita un choque directo contra el muro. Es decir, necesita vivir las nefastas consecuencias del pecado7 en la propia carne, como le pasó al hijo pródigo del evangelio. Y eso es, en pocas palabras, mi experiencia con la castidad. Una experiencia que espero no necesitéis. Por eso, luchad por vuestra castidad y la de vuestra pareja, pidiendo ayuda si es necesario y acudiendo constantemente a Él, fuente de todo amor. Ella y yo, de común acuerdo y con la ayuda de Él, así lo hemos decidido, ya que sin castidad no hay amor, sólo una ilusión que tarde o temprano se romperá.

Si quieres saber más del tema puedes consultar la sección del curso católico dedicada a "la familia cristiana", o directamente el catecismo de la iglesia católica en su sección sobre el "sexto mandamiento".


Nota 1 - "Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien último que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal." Catecismo 1732/a.

Nota 2 - "En la misión de transmitir la vida, los esposos no quedan, por tanto, libres para proceder arbitrariamente, como si ellos pudiesen determinar de manera completamente autónoma los caminos lícitos a seguir. [...] Si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales […] y así regular la natalidad." Humanae Vitae 10/b y 16/b.

Nota 3 - "¿Un comportamiento como el exceso de visionado de pornografía constituye una adicción? Las evidencias clínicas dicen que sí." Reed, M. D. (1994). Pornography addiction and compulsive sexual behavior. Media, children, and the family: Social scientific, psychodynamic, and clinical perspectives, 249-269.

Nota 4 - "Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón." Mateo 5, 28b.

Nota 5 - "Porque tu esposo es tu Hacedor, Yahveh Sebaot es su nombre; y el que te rescata, el Santo de Israel, Dios de toda la tierra se llama." Isaías 54, 5. "¿No sabéis que sois santuario de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?" 1 Corintios 3, 16.

Nota 6 - "Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad." Catecismo 2350.

Nota 7 - "El pecado es una falta contra la razón, la verdad, la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo, a causa de un apego perverso a ciertos bienes. Hiere la naturaleza del hombre y atenta contra la solidaridad humana." Catecismo 1849/a.