Cómo saber que es la persona indicada

Hace unos días nos preguntaron por instagram cómo supimos que éramos el uno para el otro, y, a raíz de esa pregunta, hemos decidido escribir este post. La verdad es que nunca nos habíamos parado a verbalizar y a poner por escrito esto, pero espero que este listado os pueda orientar.

Primero os ponemos un poquito en contexto: Aunque nuestro noviazgo fue corto, estuvo precedido por un año de conversaciones interminables que fueron poco a poco sentando las bases de lo que sería nuestra futura relación. Empezamos a ser novios ‘oficialmente’ tras ese tiempo en el que fuimos intuyendo en el otro los aspectos que a continuación os detallamos (aunque obviamente no llevábamos una checklist). Y nos comprometimos tras un tiempo necesario de noviazgo en el que reafirmamos y afianzamos estos aspectos.

Esta lista que os proponemos a continuación está basada en nuestra experiencia. Seguro que podéis añadir aspectos, discutir otros… cada pareja es única. También nos ha ayudado a darle forma el post de @lonuestro.info en instagram que publicó recientemente: ¿Es suficiente quererse para casarse?

Cómo saber que ES la persona indicada

  1. Consigue sacar tu mejor versión. Que sea alguien que te motive a sacar lo mejor de ti, que potencie tus cualidades, que te valore, te anime en tus proyectos, te haga reír, te incite a ser mejor persona, esté orgulloso de ti.
  2. Te respeta a ti y a tu historia. Este punto, el respeto, es crucial. Y no solo el respeto a ti como persona, sino el respeto a tu historia, a lo que has vivido. A la mochila que lleves con tu pasado, con tus anteriores relaciones, con tus experiencias, tus heridas y sufrimientos. Que sea alguien que acepte esa mochila, te ayude a llevarla y, en la medida de lo posible, aligerarla. 
  3. Reflejo del Amor de Dios. Que te ame de tal forma que a través de él puedas ver de forma concreta el amor de Dios, un amor incondicional.
  4. Conversaciones interminables. Que podáis hablarlo todo y de todo. Esta fue la clave de nuestro noviazgo, llegamos a él siendo mejores amigos, conociéndonos muchísimo. Pero que esto no acabe aquí. Nosotros, por ejemplo, en este confinamiento hemos conocido cosas de nuestra infancia que no sabíamos y ha sido súper bonito conocernos aún más.
  5. Que te complemente. No hace falta que vuestros gustos sean idénticos. No hay que ver las diferencias como una rivalidad, sino como una oportunidad para ser el tándem perfecto, para llegar más lejos. En el noviazgo a veces puede parecernos un fastidio, pero en la vida de casados, cuando hay que llevar una casa, esta complementariedad aflora y es muy útil y necesaria. Os lo digo por experiencia.
  6. No es perfecto. Debes saber que no es perfecto. Solo Dios lo es. Todos sin excepción tenemos nuestros defectos y heridas. Y no pasa nada, hay que hablar de ello, conocerlos y acogerlos. No te cases si no los conoces, ni te cases convencido de que «cambiará», porque seguramente no lo haga. Quizá en la etapa de enamoramiento los efluvios del amor nos los ciegan, pero están ahí, y es bueno avanzar en la relación sabiéndolo porque cuando vengan las dificultades, el maligno los magnificará. Por supuesto en cuanto a ti mismo, conviene que sanes las heridas que te impidan amar mejor al otro.
  7. Está junto a la Cruz. Es muy sencillo permanecer cuando no hay problemas y las cosas van bien. Pero ¿y si llega una situación dura y difícil? En nuestro caso fue la muerte de mi padre a pocos meses de la boda y el ver cómo cuidó de mí y de mi familia fue un descanso -dentro del dolor- y una prueba irrefutable de que no huiría de la cruz cuando en el futuro vinieran otras cruces. En esta entrada escribí sobre esto.
  8. Te atrae. Este punto lo hemos relegado un poco porque no nos parece súper importante, aunque es necesario. Además de todo lo que hemos comentado, debe ser alguien que te atraiga físicamente. Eso sí, siendo conscientes de que todos envejecemos. 
  9. Algo que hace «click». Este punto creo que podría denominarse ese ‘nosequé’ o más técnicamente ‘Insight’. Ese ‘algo’ que hace una conexión y que te revela una verdad que ha estado ahí, pero que aún no veías. Con mi ejemplo espero que lo podáis entender: yo creo que mi insight fue cuando vi su foto sosteniendo en brazos en el hospital a su primera sobrina. Algo hizo click. La proyección de verlo como futuro papá, el cuidado, la delicadeza… no sé qué emoción o pensamiento concreto suscitó en mí, pero algo hizo click y fue el punto de no retorno. En el caso de él, fue cuando vio que dejé todos mis proyectos para cuidar de mi abuela en el hospital.
  10. Lo pones en oración y tomas la decisión tú con Dios, y solo tú con Dios (por supuesto escucha consejos de otros, pero decide tú, es tu vida). El amor no es (solo) un sentimiento, sino una afirmación de nuestra voluntad. Al final, para amar hace falta decidirlo todos los días. El día que dejas de decidir amar a la otra persona, el amor empieza a morir.

¿Estáis de acuerdo? ¿Añadirías algún otro punto? ¡Nos encantará saberlo!

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