La ilusión del primer Adviento

Debo admitir que añoraba mucho el invierno: los días cortos y fríos, las infusiones calentitas y acurrucarme en el sofá con la manta. Y es que este ambiente no hace más que recordarme la recta final de los preparativos de nuestra boda. Me invade un sentimiento de añoranza brutal. ¡Ya ha pasado casi un año! Ha sido un año de muchísimas primeras veces y, aunque enero y nuestro primer aniversario ya está cerca, teníamos muchísimas ganas e ilusión de vivir juntos por primera vez nuestra época favorita del año: la Navidad.

Y como todas las cosas importantes requieren de una preparación, hemos empezado con mucha ilusión este tiempo de Adviento que la Iglesia nos regala para poder preparar nuestro corazón y nuestro hogar.

¿Y cómo nos preparamos? Pues la semana pasada fijamos un día para hablar de cómo queremos vivir este tiempo de Adviento y de Navidad porque, en cierta medida, sentará precedente. Y aunque obviamente iremos mejorando con los años, y aprendiendo de los errores, no queríamos improvisar sobre la marcha y llegar a la Navidad sin enterarnos (como contaba yo hace unos años).

Así que ya el viernes decidimos ver una película de temática navideña para ponernos en situación y, como tenemos que hacernos como niños, vimos ‘Se armó el Belén’, que por cierto, ¡me encantó! Además, ese mismo día acudí al Café de los Viernes, en el que Mar Dorrio presentaba su libro «Calendario de Adviento» en el que da consejos para prepararnos para la Navidad. La verdad es que me motivó muchísimo y estoy deseando que me llegue el libro para profundizar en todo lo que contó. 

El sábado vivimos la Eucaristía del primer domingo de Adviento que nos puso ya en alerta para vivir en tensión este tiempo ¡como si fuera la primera, la última, la única Navidad!

Y hoy, domingo, hemos empezado el día con Laudes. He estrenado el tomo 1 del Breviario, hemos improvisado una corona de Adviento ecléctica con las velas que había por casa y hemos cantado ya algún canto que nos introduce en el misterio de la Navidad.

Además, para alimentar esta ilusión -y porque somos un poco golosos-, estamos haciendo nuestro propio calendario de Adviento, que va más allá de abrir ventanitas y comerse un dulce. Cada día uno de nosotros es el encargado de preparar una ‘sorpresa‘ para el otro, que tiene que encontrar en casa. Puede ser bien un dulce con un mensaje, una Palabra, un acto de servicio… como hemos empezado hoy, aún no sabemos lo que nos depararán el resto de días, ¡pero tenemos ganas de ir descubriéndolo!

También tendremos que hacer una inversión inicial para comprar cositas para vestir nuestro hogar de Navidad porque no tenemos absolutamente nada… ¡él quiere llenar la casa de espumillón! Y haremos con Alexa una buena lista de reproducción de villancicos (aunque mi marido los canta en todas las épocas del año).

De este modo, con todas estas ideas y apoyados por las celebraciones que haya en nuestra parroquia (celebración penitencial, anuncio de Adviento, laudes, festival de villancicos…) queremos vivir al 200% este tiempo -como matrimonio- y queremos pedirle al Señor que nunca nunca perdamos la ilusión de estas primeras veces… ¡porque Él hace nuevas todas las cosas!

¡Feliz Adviento! ¡Preparad la llegada del Señor!

 

P.D. de Él. El Adviento viene a hacernos un importante anuncio: El ángel les dijo: No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor (Lucas 2, 10-11). La Navidad es un momento clave para todos los Cristianos: ¡Dios mismo viene a visitarnos y a Salvarnos en nuestra vida concreta! ¡Y nos muestra su amor! Por eso, en esta Navidad abramos el corazón a Dios y -por supuesto- al prójimo.

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