Una boda sin barra libre

Una de las cosas más importantes de cara a ‘pensar’ la boda, es que sea algo personalizado, que case con la personalidad de los novios. Y eso es algo que se manifiesta de muchos modos, desde el vestido o traje (no tenemos que ser nosotros ‘disfrazados’ de novio o novia), hasta los complementos pasando por la música en el banquete o incluso ¡la bebida!.

Por ello, quisimos desde el principio que la boda reflejara cómo éramos, que fuera un signo visible de lo que creemos, y hacer partícipes a los que nos acompañaron en ese día tan especial.

Además del detallito que dimos y que os contamos aquí, tomamos decisiones como suprimir la barra libre de bebidas alcohólicas. ¡¿Cómo?! ¿Una boda sin barra libre? Eso fue lo que escuchamos en infinidad de ocasiones, y lo que hizo que cada vez se reafirmara más nuestra decisión. Y es que, estábamos un poco cansados de que algo tan accesorio como servir bebidas alcohólicas al final del banquete fuera algo ‘imprescindible’ en una boda.

Nuestros motivos fundamentalmente fueron estos…

  • Habíamos llegado a escuchar por ahí en otros círculos: “tengo ganas de que alguien se case para emborracharme como nunca en la barra libre”. Y, aunque segurmente fuera en tono jocoso, por si acaso, bajo ningún concepto queríamos hacer ‘ese sueño’ realidad, porque si alguien se quiere emborrachar, puede ir a cualquier fiesta, pero no nos parecía adecuado que fuera en el contexto de la celebración de un sacramento, que es lo que realmente celebrábamos ese día.
  • Además, al ser cada uno de una ciudad, más de la mitad de los invitados tenían que hacer bastantes kilómetros para volver a casa, y queríamos minimizar al máximo la ingesta de alcohol que podría provocar un accidente.
  • También podía haber personas con problemas de adicción y que, lo que quizás para un joven puede ser una noche de ‘pasarse bebiendo’, para una persona con alguna patología podía suponer una gran tentación, así que teníamos claro que no queríamos facilitar esa ‘lucha’.
  • Otro motivo que aducíamos, y que habíamos vivido en primera persona, es que para divertirse no hace falta emborracharse. Claro que se puede beber algo, una copa de vino, una cerveza… pero si alguna vez hemos bebido más de la cuenta, hemos sufrido las consecuencias (nada agradables) y no nos hemos podido acordar ‘de lo «bien» que lo pasamos’, así que no vale la pena… De hecho, desde hace ya muchos años decidimos no beber más a esos niveles. Además, por supuesto, que beber así no es cristiano.
  • Además, parece ser una «tradición» solo de España, pues hemos ido a bodas ‘internacionales’ y no ha habido alcohol después de la comida, y amigas de Alemania o Polonia se han extrañado al conocer esta costumbre.

¿Y qué hicimos?

No tener barra libre no significó ni mucho menos que no hubiera fiesta y música, de hecho, fueron muchos los que aguantaron hasta el final de la fiesta y no pararon de bailar.

Barra 'libre' de alcohol

Imagen libre de Pixabay

Además, no fue una boda 100% sin alcohol (que también las hay), sino que durante la cena hubo vino tinto y vino blanco, champán… La diferencia fue en la barra libre, que en vez de servir los típicos ‘cubatas’ con ron, ginebra, whisky… lo que hicimos fue poner una barra de cócteles sin alcohol que estaban realmente buenos. Eso, junto a una bonita presentación, y nuestra light box que indicaba que era ‘Barra libre de alcohol’ (no decíamos ninguna mentira 😉 ), hicieron que incluso se animara a beber mucha gente que, de normal, llegada la barra libre, ya no se acercaría a la pista de baile.

Como en todas las decisiones, sabemos que habría gente que no estaría de acuerdo, o que le incomodaría, pero era nuestra boda y queríamos que fuera así. Además, el ambiente que hubo durante el baile fue súper divertido, sin excesos, sin aparentar, con naturalidad, donde los más pequeños tuvieron sus momentos de protagonismo, y donde nosotros, que no somos muy aficionados a bailar, estuvimos muy a gusto hasta el final, y eso nos sorprendió, porque el miedo que teníamos al adoptar esta decisión era pensar que estarían todos súper apagados, que nadie bailaría, que acabaría súper pronto… ¡y fue todo lo contrario!

Y aunque todas las opciones son muy respetables y de hecho, he sido la primera que se ha hecho algún gintonic en alguna boda, si nos volviéramos a casar, tomaríamos de nuevo esta decisión.

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3 comentarios

  1. Hola! Las opciones de cócteles sin alcohol las daba el sitio de la boda? O lo contratasteis a parte?

    Muy interesante el post!

    Gracias!

    • Hola Paula! ¡Muchas gracias! En nuestro caso lo ofreció el sitio del banquete y, para nuestra sorpresa, no era la primera vez que hacían algo así. También contacté con empresas de coctelería que ofrecían cocktails sin alcohol, pero al final por comodidad y por precio, decidimos que se encargara la sala, y fue genial.

      Un saludo!

    • Bueno, todo es informarse. Muchas gracias! 😄

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