Nuestro nuevo hogar

Estaba pensando cómo comenzar esta entrada cuando me han venido a la cabeza, después de cinco años, las reflexiones de mi profesor de Doctrina Social de la Iglesia sobre el hogar y la familia. ¿Qué es la casa? Siguiendo al filósofo Rafael Alvira, es “el lugar al que se vuelve” (hay un libro homónimo donde desarrolla este tema). Mientras nos pasamos el día ‘yendo a sitios’ al trabajo, a comprar, o de vacaciones, al único lugar al que volvemos siempre es nuestro hogar, donde ‘somos’, donde nos desarrollamos y crecemos, donde estamos a salvo.

Nosotros estamos construyendo nuestro hogar también, desde hace poco más de dos meses. Un hogar de alquiler, mucho más nuevo, bonito y grande de lo que nos hubiéramos podido imaginar antes. Un hogar que es un regalo de Dios, que llegó a nosotros solo un mes antes de nuestra boda.

¿Y cómo es nuestro hogar? Pues, incluso antes de tenerlo, ya sabíamos cómo quería que fuera en algunos detalles, y es lo que os vamos a contar hoy.

⋮ Acogida. Queremos que las puertas de nuestra casa estén abiertas a todos, que sea un lugar donde sentirse escuchados y queridos. Nuestra experiencia de sentirnos acogidos durante nuestra etapa universitaria, en peregrinaciones y viajes nos motiva a hacer lo mismo y a hacer carne esta palabra del Evangelio: “Gratis lo recibisteis; dadlo gratis” (Mateo 10, 8b). Además, después de mi diagnóstico de celiaquía, queremos que sea un lugar donde cualquiera, tenga la intolerancia o alergia que sea, pueda comer bien con total garantía.

Oratorio doméstico

Oratorio doméstico

⋮ Sin televisión. El corazón de una casa, la estancia más importante, suele ser el salón, y, dentro del salón, es la televisión el centro de la habitación. En torno a ella se sitúan el resto de muebles, los sofás… Nosotros queremos que en el centro de nuestro hogar esté lo más importante y, para nosotros, eso no es el televisor, sino un icono precioso de la Sagrada Familia, signo de nuestra Fe y de lo que estamos llamados a ser. Además, si algún día Dios nos concede ser padres, no queremos que nuestros hijos vivan rodeados de pantallas o que con un simple botón tengan acceso a cientos de contenidos sin cribar, así que con esta decisión facilitamos esto. En su lugar, tenemos un proyector y unos altavoces que hace que nos sintamos como en un verdadero cine ¡es una pasada! pero ponerlo cuesta un poco y se conecta únicamente cuando queremos una sesión de cine buscada, nada de verlo de forma pasiva.

⋮ Parking de móviles. La dependencia a los móviles y a las redes sociales está empezando a ser un problema. Lo que se supone que debe ser un medio de comunicación, se está convirtiendo en un medio de ‘in-comunicación’ con los que nos rodean. Por ello, hemos instalado un parking de móviles muy profesional que en verdad es una base de carga múltiple de Amazon. Así, no vamos por la casa móvil en mano, como si fuera una extensión de nuestro cuerpo, y permite tener los dispositivos siempre cargados.

⋮ Decoración. Queremos también ‘salar’ nuestra casa con elementos decorativos que nos recuerden lo más importante, nuestra Fe. Obviamente tenemos fotos de nuestra boda, de nuestras familias, amigos… Pero también iconos, una cruz preciosa de las Hermanas de Belén, y un pequeño rincón-oratorio para rezar juntos o enseñar a rezar a nuestros hijos, si algún día tenemos. También tenemos algunas figuritas de la marca Little drops of water que me enamoraron en mi peregrinación a Fátima. En concreto, tenemos a la Sagrada Familia en el salón y dos imanes en la nevera con la figurita del santo de cada uno.

Flores preservadas

Flores preservadas

⋮ Flores. Que me regalen flores nunca me ha hecho especial ilusión, pero, a raíz de la boda, en la que he tenido que aprender nombres, estilos y combinaciones, me ha llamado la atención eso de tener siempre flores en casa. Providencialmente, justo después de la boda, las hermanas de Iesu Communio empezaron a vender flores preservadas (¡preciosas!) tanto en su tienda online como en los conventos. Así que nosotros ya tenemos nuestro ramito decorando el salón y adornando la mesa los domingos cuando rezamos laudes. Además de que no hay que ‘mantener’ estas flores, desprenden un aroma súper agradable.

⋮ Casa de sabiduría. Una casa sin libros es, para nosotros, una casa vacía, por eso, tenemos nuestra propia librería, donde compartimos nuestras lecturas favoritas, entre nosotros y con los que vienen a visitarnos. Asimismo, queremos también cultivar el amor a la lectura en nuestros hijos y que, como nosotros, vivan desde pequeños fantásticas aventuras con su imaginación.

 

Pues así es como queríamos que fuera nuestro hogar y poco a poco lo vamos logrando. Aunque no tengamos cortinas y nuestras fotos estén pegadas con celo a la pared, lo que hace bello un hogar al final no es eso, sino las personas que viven y crecen en él. Ojalá nosotros podamos parecernos un poquito a la Familia de Nazaret que preside nuestro salón, y que podamos vivir en sencillez, humildad y alabanza.

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